La Presa de las Tres Gargantas: la mayor central hidroeléctrica del mundo

En el corazón de China, sobre las aguas poderosas del río Yangtsé, se levanta una de las obras de ingeniería más colosales jamás construidas por el ser humano: la Presa de las Tres Gargantas.

No es solo una presa. Es una estructura que cambió el curso de un río milenario, transformó paisajes enteros, sumergió ciudades y miles de años de historia, desplazó a 1.3 millones de personas y redefinió el equilibrio entre naturaleza, tecnología y sociedad. Con más de dos kilómetros de longitud y una capacidad eléctrica superior a cualquier otra central hidroeléctrica del planeta, la presa representa el intento humano de domesticar una de las fuerzas más poderosas de la naturaleza.

Pero esta historia no empieza con máquinas gigantes ni toneladas de hormigón. Empieza con un río.

El río Yangtsé y las Tres Gargantas

El río Yangtsé es el más largo de Asia y uno de los más caudalosos del mundo. Nace en las mesetas del Tíbet y recorre más de 6,300 kilómetros antes de desembocar en el mar de China Oriental, cerca de Shanghái. Durante miles de años ha sido la arteria económica y cultural de China: sus aguas han alimentado campos, conectado ciudades y permitido el transporte de mercancías a través de una región que alberga a cientos de millones de personas.

Pero el Yangtsé también ha sido un río temido. A lo largo de la historia, sus crecidas catastróficas han causado algunas de las mayores tragedias humanitarias registradas. Solo en el siglo XX, las inundaciones de 1931 mataron a entre 150,000 y 4 millones de personas según las fuentes, en uno de los desastres naturales más mortíferos de la historia moderna. Las de 1954 causaron más de 30,000 muertos y dejaron a 18 millones de personas sin hogar. El control del Yangtsé no era un capricho de ingenieros: era una necesidad percibida como existencial.

En una sección especialmente espectacular del río se encuentra la región conocida como las Tres Gargantas: un tramo donde el Yangtsé atraviesa montañas formando cañones de paredes verticales de hasta 1,200 metros de altura, con una belleza natural que durante siglos inspiró a poetas y pintores chinos. Era también uno de los tramos más peligrosos para la navegación, y el lugar que los ingenieros identificaron como ideal para una presa.

El origen del proyecto: de Sun Yat-sen a John Savage

La idea de construir una gran presa en el Yangtsé no surgió en tiempos recientes. En 1919, el líder revolucionario Sun Yat-sen la mencionó en su obra El Plan de Desarrollo Nacional, imaginando una estructura que produjera electricidad, evitara inundaciones y permitiera la navegación de grandes barcos río arriba. Era una visión audaz para una China que entonces carecía de los recursos y la estabilidad política necesarios para intentarlo.

El primer proyecto técnico serio llegó décadas después, de la mano de un ingeniero estadounidense. En 1944, John L. Savage, del Bureau of Reclamation de Estados Unidos, visitó el Yangtsé y elaboró un estudio de viabilidad detallado para una presa en las Tres Gargantas. Fue un momento de cooperación sino-americana en plena Segunda Guerra Mundial, cuando ambos países eran aliados contra Japón. Decenas de ingenieros chinos viajaron a Estados Unidos para formarse en el proyecto. Sin embargo, la victoria japonesa dio paso a la guerra civil china, la colaboración se interrumpió y el proyecto quedó archivado durante décadas.

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No fue hasta finales del siglo XX cuando volvió a tomar forma real. Tras largos debates entre ingenieros, científicos, economistas y líderes políticos, el gobierno chino llevó el proyecto a votación en la Asamblea Nacional Popular en abril de 1992. Lo que ocurrió ese día fue inaudito en la política china de la época: en una institución donde la unanimidad era prácticamente norma, un tercio de los delegados votó en contra o se abstuvo. Fue la aprobación parlamentaria más polémica en décadas en China, y una señal inequívoca de que el proyecto no estaba exento de controversia ni siquiera en las más altas esferas del poder.

La construcción

Las obras comenzaron oficialmente en 1994. Desde el primer momento quedó claro que se trataba de uno de los proyectos de ingeniería más complejos jamás intentados. Para construir la presa fue necesario desviar parcialmente el curso del Yangtsé, levantar enormes diques temporales y movilizar a decenas de miles de trabajadores, ingenieros y técnicos de todo el país.

Se removieron cantidades colosales de roca y tierra. Se vertieron 27 millones de metros cúbicos de hormigón, suficientes para llenar más de diez veces el Empire State Building. La estructura fue levantándose en etapas sucesivas: primero el desvío del río, luego el cuerpo principal de la presa, después la instalación de las turbinas y generadores, y finalmente la creación del sistema de navegación.

El proyecto no se completó en una fecha única sino a lo largo de varios hitos: la presa fue declarada sustancialmente completa en 2006; el embalse alcanzó su nivel máximo de operación en 2010; la última de las 32 turbinas principales entró en funcionamiento en 2012; y el ascensor de barcos, el elemento más complejo del sistema de navegación, no estuvo operativo hasta 2016. En total, más de veinte años de construcción continua.

Características de la presa

La Presa de las Tres Gargantas es una presa de gravedad de hormigón, lo que significa que su propio peso es lo que resiste la presión del agua acumulada. Sus dimensiones son extraordinarias:

CaracterísticaEspecificación
Longitud de la coronación2,335 metros
Altura185 metros sobre el lecho del río
Volumen de hormigón27 millones de metros cúbicos
Capacidad del embalse39,300 millones de metros cúbicos (39.3 km³)
Longitud del embalseMás de 600 kilómetros río arriba
Número de turbinasNúmero de turbinas: 32 principales y 2 auxiliares

El embalse formado detrás de la presa es uno de los más grandes del mundo en volumen. La masa de agua acumulada, aproximadamente 39,300 millones de toneladas, es tan significativa en términos físicos que su redistribución sobre la corteza terrestre ralentiza ligeramente la rotación de la Tierra, alargando el día en unos 0.06 microsegundos. Es un dato que ilustra, mejor que cualquier estadística de ingeniería, la escala real de lo que se construyó.

La central hidroeléctrica: la más potente del mundo

El objetivo principal de la presa es producir electricidad. En su interior operan 32 turbinas gigantes de 700 megavatios cada una, apoyadas por dos turbinas auxiliares de 50 megavatios que alimentan la propia instalación. Impulsadas por la fuerza del agua que desciende desde el embalse, alcanzan una capacidad instalada total de 22,500 megavatios. Esto convierte a la central en la más potente del mundo, por delante de la presa de Itaipú, entre Brasil y Paraguay, que tiene una capacidad instalada de 14,000 megavatios.

Sin embargo, la comparación merece una aclaración importante. Itaipú opera con un factor de carga más alto y en muchos años ha generado más energía total anual que las Tres Gargantas, que depende de los niveles de agua del embalse. La distinción entre capacidad instalada y producción real es fundamental: las Tres Gargantas tiene el motor más grande, pero no siempre produce más electricidad al año.

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En un buen año hidrológico, la central puede generar más de 100,000 gigavatios-hora de electricidad, suficiente para abastecer a decenas de millones de hogares y equivalente a quemar decenas de millones de toneladas de carbón. En ese sentido, la presa ha contribuido de forma significativa a reducir las emisiones de carbono de China.

El sistema de navegación

Uno de los objetivos originales del proyecto fue mejorar radicalmente la navegación en el Yangtsé. Antes de la presa, el tramo de las Tres Gargantas era uno de los más peligrosos e inaccesibles del río para embarcaciones de gran calado.

La presa incluye un sistema de cinco esclusas escalonadas en dos carriles paralelos que permiten a los barcos subir o bajar los 113 metros de diferencia de nivel entre el embalse y el río aguas abajo. El proceso completo para que un barco atraviese las esclusas dura aproximadamente cuatro horas.

Para embarcaciones que necesitan cruzar con mayor rapidez, se construyó el ascensor de barcos más grande y potente del mundo, inaugurado en 2016. Este ascensor puede elevar embarcaciones de hasta 3,000 toneladas los 113 metros de desnivel en tan solo 40 minutos, mediante una cuba de agua suspendida por cables de acero en un sistema de contrapesos. Es, por sí mismo, una obra de ingeniería extraordinaria.

Control de inundaciones

La capacidad de control de inundaciones de la presa ha sido una de sus contribuciones más claras desde su puesta en marcha. El embalse puede absorber enormes volúmenes de agua durante las temporadas de lluvias intensas, liberándola de forma controlada para proteger las ciudades situadas río abajo, incluyendo Wuhan, con sus 11 millones de habitantes.

En 2020, el Yangtsé experimentó las peores inundaciones en décadas. La presa funcionó como amortiguador, reduciendo significativamente el caudal que llegó a las ciudades aguas abajo. Sin la presa, las consecuencias habrían sido considerablemente más graves.

Sin embargo, el sistema no es infalible: cuando las lluvias superan determinados umbrales, la presa debe abrir sus compuertas de desvío para proteger su propia estructura, lo que puede generar olas de descarga que también causan daños aguas abajo.

El coste humano: 1.3 millones de desplazados

Construir la presa significó inundar un valle habitado desde hace miles de años. A medida que el embalse se fue llenando entre 2003 y 2010, más de 1.3 millones de personas tuvieron que abandonar sus hogares y ser reubicadas en nuevas ciudades y pueblos construidos en las laderas sobre el nivel del agua.

El proceso fue uno de los mayores desplazamientos forzosos de población en tiempos de paz de la historia moderna. Aunque el gobierno chino desarrolló programas de reasentamiento y compensación económica, el proceso estuvo marcado por denuncias de compensaciones insuficientes, corrupción en la gestión de los fondos y dificultades de adaptación para comunidades cuya identidad estaba ligada a tierras que ya no existían.

Muchos de los reasentados eran agricultores que perdieron tierras fértiles en el valle y fueron trasladados a laderas más áridas y menos productivas. Estudios posteriores documentaron altas tasas de empobrecimiento entre la población desplazada en los años siguientes al reasentamiento.

La inundación de la historia: 1,300 sitios arqueológicos

Entre todo lo que el embalse sumergió, hay un capítulo especialmente irreversible: más de 1,300 sitios arqueológicos y culturales quedaron bajo el agua para siempre.

El valle del Yangtsé había sido habitado de forma continua durante miles de años. En sus márgenes se encontraban ciudades enteras de la dinastía Han, templos taoístas y budistas centenarios, grabados rupestres, necrópolis y vestigios de civilizaciones que precedieron en siglos a la Gran Muralla. Muchos de estos sitios habían sido documentados pero nunca excavados en profundidad.

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Antes del llenado del embalse se realizó una carrera arqueológica contra el tiempo: miles de investigadores chinos y extranjeros trabajaron durante años para documentar, fotografiar y rescatar lo que fuera posible. Piezas de museos, esculturas, estelas y estructuras desmontables fueron trasladadas a lugares seguros. Pero la mayoría del patrimonio sumergido no pudo salvarse. Descansa hoy en el fondo del embalse, a decenas de metros de profundidad.

Impacto ambiental: extinción, sedimentos y terremotos

Las consecuencias ambientales de la presa han sido profundas y en algunos casos irreversibles.

El caso más emblemático es el del delfín del Yangtsé o baiji, un cetáceo de agua dulce que habitó el río durante millones de años. Tras el llenado del embalse y la intensificación del tráfico fluvial, su población colapsó. En 2006, una expedición científica internacional recorrió todo el Yangtsé sin encontrar ni un solo ejemplar. El baiji fue declarado funcionalmente extinto, convirtiéndose probablemente en el primer cetáceo llevado a la extinción por la actividad humana en la era moderna. La presa no fue el único factor, pero aceleró decisivamente su desaparición.

La alteración del régimen de sedimentos del río también ha tenido consecuencias graves. El embalse retiene los sedimentos que el Yangtsé transportaba naturalmente hacia el mar, lo que empobrece los suelos del delta, afecta la pesca y altera los ecosistemas costeros. Aguas abajo de la presa, la erosión del lecho del río ha aumentado porque el agua, al carecer de su carga habitual de sedimentos, erosiona con más fuerza el cauce.

Desde que el embalse comenzó a llenarse, la región ha registrado además un aumento significativo en la frecuencia de terremotos de pequeña y mediana magnitud y de deslizamientos de tierra, un fenómeno conocido como sismicidad inducida por embalses. Las autoridades chinas han documentado miles de incidentes geológicos en la zona desde 2003. La presión del enorme volumen de agua sobre la corteza terrestre y su filtración en fallas preexistentes son los mecanismos que explican este fenómeno, que sigue siendo objeto de monitoreo continuo.

La amenaza del cambio climático

Existe una paradoja en el corazón de la Presa de las Tres Gargantas: fue construida para proteger a China de los caprichos climáticos del Yangtsé, pero es ella misma vulnerable a los efectos del cambio climático.

La producción eléctrica de la central depende directamente del volumen de agua del embalse, que a su vez depende de las precipitaciones en la cuenca del Yangtsé. Las sequías extremas de 2022 redujeron los niveles del embalse a mínimos históricos, obligando a restricciones eléctricas de emergencia en varias provincias chinas, incluyendo Sichuan, que depende de la energía hidroeléctrica para más del 80% de su suministro. Fábricas, hospitales y millones de hogares sufrieron cortes de luz durante semanas.

A medida que el cambio climático intensifica tanto las sequías como las lluvias extremas en el centro de China, la presa enfrentará condiciones hidrológicas cada vez más impredecibles. La infraestructura diseñada para regularizar un río puede volverse ella misma una fuente de incertidumbre cuando el clima que la alimenta deja de ser predecible.

Conclusión

La Presa de las Tres Gargantas es, simultáneamente, el mayor logro de ingeniería hidroeléctrica de la historia y uno de los proyectos más debatidos del siglo XX. Controló un río que durante milenios causó catástrofes, genera electricidad para cientos de millones de personas, abrió el Yangtsé a la navegación de gran calado y demostró que la ingeniería puede transformar geografías enteras.

Pero también sumergió 1,300 sitios arqueológicos irrecuperables, desplazó a 1.3 millones de personas, contribuyó a la extinción del delfín del Yangtsé, alteró profundamente el ecosistema de un río milenario y es hoy vulnerable a las sequías que el cambio climático hace cada vez más frecuentes.

Es una obra que contiene dentro de sí misma todas las contradicciones del progreso humano: la capacidad de resolver problemas enormes creando problemas nuevos, de proteger a millones mientras se desplaza a otros, de domesticar la naturaleza mientras se descubre que la naturaleza siempre encuentra la manera de responder. El río Yangtsé sigue fluyendo, contenido pero no domado, bajo la mirada de hormigón de la presa más grande del mundo.

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