En la historia de la exploración espacial hay momentos que marcan un antes y un después. Uno de ellos ocurrió el 18 de febrero de 2021, cuando el Perseverance tocó suelo marciano tras un viaje de casi siete meses y 470 millones de kilómetros. En ese instante, la humanidad no solo había logrado aterrizar otra máquina en Marte, sino que había enviado uno de los laboratorios científicos más avanzados jamás construidos para investigar una de las preguntas más antiguas de la ciencia: ¿existió vida en otro mundo?
Perseverance no es simplemente un robot que recorre un paisaje lejano. Es un geólogo, un químico y un explorador autónomo, diseñado para estudiar rocas antiguas, analizar el suelo marciano y recolectar muestras que algún día podrían ser traídas a la Tierra. Su nombre —perseverancia— representa una cualidad profundamente humana: la capacidad de seguir buscando respuestas incluso cuando el objetivo está a cientos de millones de kilómetros.
El largo sueño de explorar Marte
Desde la antigüedad, Marte ha fascinado a los observadores del cielo. Su color rojizo lo hizo destacar entre los astros, y muchas culturas lo asociaron con la guerra o con dioses poderosos. El verdadero interés científico comenzó en el siglo XIX, cuando los telescopios permitieron observar su superficie con mayor detalle. Algunos astrónomos llegaron incluso a imaginar canales artificiales en su superficie, lo que alimentó durante décadas la fantasía de una posible civilización marciana.
Con la llegada de la era espacial, las sondas comenzaron a viajar hacia el planeta rojo. Misiones como Sojourner, el primer rover en Marte en 1997, demostraron que era posible explorar la superficie con robots móviles. Más tarde llegaría Curiosity, que confirmó que Marte había tenido en el pasado condiciones capaces de sostener agua líquida. Perseverance representa el siguiente paso en esa evolución: no solo buscar si hubo agua, sino si hubo vida.
La misión Mars 2020
El rover forma parte de la misión Mars 2020, desarrollada por la NASA con contribuciones internacionales de primer nivel. Uno de los instrumentos a bordo, MEDA, la estación meteorológica del rover, fue íntegramente desarrollado en España por el Centro de Astrobiología del CSIC-INTA, lo que convierte a esta misión en un logro también de la ciencia española.
El objetivo central de Mars 2020 es responder una pregunta que ha ocupado a la humanidad durante siglos: ¿existió vida microbiana en Marte en algún momento de su historia? Para responderla, Perseverance fue diseñado con tres grandes propósitos: buscar biofirmas, es decir, señales químicas o estructurales que puedan indicar vida pasada; estudiar la geología y el clima antiguo del planeta; y recolectar muestras de roca y suelo para traerlas a la Tierra en futuras misiones. Por primera vez en la historia, una misión a Marte fue concebida desde el principio como el primer paso de un programa de retorno de material marciano.
Un laboratorio rodante en otro planeta
Perseverance tiene el tamaño aproximado de un automóvil pequeño: cerca de 3 metros de longitud y una masa de 1,025 kilogramos. Su fuente de energía es un generador termoeléctrico de radioisótopos, que convierte el calor producido por la desintegración natural del plutonio-238 en electricidad. Este sistema le permite funcionar independientemente de la luz solar, a diferencia de rovers anteriores como Spirit y Opportunity, que dependían de paneles solares y eran vulnerables a las tormentas de polvo.
Su velocidad máxima es de apenas 0.16 km/h, pero cada uno de sus movimientos está cuidadosamente calculado. Sus ruedas fueron rediseñadas respecto a las de Curiosity, con un perfil más resistente para soportar el terreno marciano, lleno de rocas afiladas y polvo abrasivo. Además, posee un brazo robótico de dos metros de longitud equipado con instrumentos científicos capaces de analizar las rocas con una precisión extraordinaria.
Datos clave del Rover Perseverance
| Característica | Especificación |
| Masa total | 1,025 kilogramos |
| Dimensiones (Largo x Ancho x Alto) | 3 m x 2.7 m x 2.2 m |
| Fuente de energía | Generador Termoeléctrico de Radioisótopos (MMRTG) |
| Potencia eléctrica inicial | ~110 vatios |
| Costo de la misión | ~$2,700 millones de USD |
| Fecha de lanzamiento | 30 de julio de 2020 |
| Fecha de aterrizaje | 18 de febrero de 2021 |
| Lugar de aterrizaje | Cráter Jezero (Marte) |
| Instrumentos científicos | 7 principales |
| Velocidad máxima | 0.16 km/h (152 metros por hora) |
El viaje hacia Marte y los siete minutos de terror
El rover fue lanzado el 30 de julio de 2020 desde Cape Canaveral a bordo del cohete Atlas V. Durante casi siete meses, la nave recorrió aproximadamente 470 millones de kilómetros siguiendo una trayectoria heliocéntrica cuidadosamente calculada. Los ingenieros en la Tierra monitoreaban constantemente su estado y realizaban pequeñas correcciones de rumbo.
Pero el momento más peligroso estaba aún por llegar. El descenso hacia Marte es uno de los desafíos más extremos de la exploración espacial. Desde que la nave entra en la atmósfera marciana hasta que el rover toca el suelo pasan apenas siete minutos, en los que ocurre una secuencia de eventos de una complejidad brutal.
Primero, la nave desacelera por la fricción con la atmósfera, alcanzando temperaturas de más de 1,300 grados en el escudo térmico. Luego despliega un paracaídas supersónico de 21 metros de diámetro que reduce aún más la velocidad. Finalmente entra en acción el sistema Sky Crane, una grúa aérea propulsada por cohetes que desciende el rover mediante cables mientras se mantiene flotando sobre la superficie. Cuando el rover toca el suelo, los cables se cortan y el módulo se aleja para estrellarse a distancia segura.
Durante estos siete minutos, la señal de radio tarda entre 5 y 20 minutos en llegar a la Tierra, según la distancia entre los planetas. Eso significa que cuando los ingenieros del JPL recibieron la confirmación del aterrizaje, el rover ya llevaba varios minutos en suelo marciano. Todo había ocurrido en completa autonomía, sin posibilidad de intervención humana.
El paracaídas usado durante el aterrizaje escondía un detalle que los aficionados descubrieron horas después de la transmisión: su patrón de colores codificaba en binario la frase «Dare Mighty Things», el lema del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, junto a las coordenadas geográficas del propio laboratorio. La NASA lo confirmó públicamente poco después.
El cráter Jezero: un antiguo lago de 3,900 millones de años
El rover aterrizó en el cráter Jezero, una enorme depresión de unos 45 kilómetros de diámetro formada por el impacto de un meteorito hace aproximadamente 3,500 a 3,900 millones de años, durante el período Noéico de Marte, cuando el planeta todavía poseía agua líquida en su superficie.
Lo que hace especial a Jezero es la evidencia de que fue un lago durante cientos de millones de años. Antiguos ríos desembocaban en él formando un delta fluvial claramente visible desde el espacio. Los deltas son entornos de enorme interés astrobiológico porque en la Tierra funcionan como trampas naturales de sedimentos: los materiales que transportan los ríos, incluyendo potencialmente materia orgánica, se depositan en capas que pueden preservarse durante miles de millones de años. Si alguna vez existió vida microbiana en Marte, un delta como el de Jezero sería exactamente el tipo de lugar donde podrían haberse conservado sus huellas.
Perseverance ha explorado tanto el suelo del antiguo lago como el delta propiamente dicho, encontrando diferencias geológicas significativas entre ambas zonas que están ayudando a reconstruir la historia climática del planeta.
Los instrumentos científicos del rover
Perseverance lleva siete instrumentos científicos principales, cada uno diseñado para un tipo específico de análisis:
- SuperCam: Utiliza un láser para vaporizar pequeñas porciones de roca a distancia y analizar su composición química mediante espectroscopía. Puede identificar minerales, detectar materia orgánica e incluso registrar el sonido que produce el impacto del láser, lo que proporciona información sobre la dureza de la roca.
- PIXL: Es un espectrómetro de fluorescencia de rayos X que examina la composición elemental de las rocas a escala microscópica, con una resolución comparable a la del grosor de un cabello humano.
- SHERLOC: Busca moléculas orgánicas y minerales relacionados con procesos biológicos utilizando luz ultravioleta. Trabaja en conjunto con PIXL para ofrecer un análisis químico completo de cada muestra.
- Mastcam-Z: Es un sistema de cámaras estereoscópicas de alta resolución con capacidad de zoom, capaz de capturar imágenes panorámicas del paisaje marciano con el detalle suficiente para identificar texturas en las rocas a decenas de metros de distancia.
- MEDA: Desarrollado íntegramente en España por el Centro de Astrobiología del CSIC-INTA, es una estación meteorológica completa que mide temperatura, presión, humedad, velocidad y dirección del viento, radiación solar y concentración de polvo en la atmósfera marciana. Sus datos son fundamentales para planificar futuras misiones tripuladas.
- RIMFAX: Es un radar de penetración terrestre que permite explorar la estructura del subsuelo marciano hasta varios metros de profundidad, revelando capas geológicas invisibles desde la superficie.
- MOXIE: El experimento más orientado al futuro de todos, es un dispositivo que produce oxígeno a partir del dióxido de carbono de la atmósfera marciana mediante electrólisis de óxido sólido. Su objetivo de diseño original era operar a una tasa nominal de 6 gramos de oxígeno por hora. Sin embargo, el instrumento superó todas las expectativas: en sus pruebas de máximo rendimiento a lo largo de la misión llegó a generar picos de hasta 12 gramos por hora, duplicando su capacidad inicial. La NASA confirmó en septiembre de 2023 que, tras 16 exitosas sesiones, el experimento concluyó de manera rotunda, allanando el camino para sistemas a escala industrial que algún día permitirán a los astronautas respirar en Marte y fabricar combustible para su regreso a la Tierra.
La recolección de muestras marcianas
Uno de los objetivos más ambiciosos de la misión es la recolección de muestras de roca marciana. El rover perfora las rocas con un taladro y extrae pequeños cilindros de material de aproximadamente 6 centímetros de longitud que se guardan en tubos de titanio herméticamente sellados.
Perseverance ha adoptado una estrategia de doble seguridad: algunos tubos se almacenan dentro del propio rover, pero otros han sido depositados directamente en la superficie marciana en un lugar llamado Three Forks, actuando como depósito de contingencia. Si el rover fallara antes de que llegue la misión de retorno, esas muestras podrían ser recogidas igualmente por una futura nave.
Las muestras están destinadas al programa Mars Sample Return, que planea enviar misiones conjuntas de la NASA y la Agencia Espacial Europea para recogerlas y traerlas a la Tierra. Si llegan, los científicos podrán analizarlas con instrumentos de laboratorio incomparablemente más sofisticados que cualquier equipo que pueda enviarse al espacio, incluyendo técnicas de datación radiométrica que permitirían determinar con precisión la edad de las rocas.
Sin embargo, el programa Mars Sample Return atraviesa actualmente una crisis seria. En 2024, la NASA anunció que los costes proyectados se habían disparado hasta los 10,000 millones de dólares y que las fechas de retorno de las muestras se habían pospuesto más allá de 2040. El futuro del programa está siendo revisado y es posible que el diseño de la misión cambie significativamente respecto a lo planeado originalmente.
Ingenuity: 72 vuelos sobre Marte
Perseverance llegó a Marte acompañado por una pequeña maravilla tecnológica: el helicóptero Ingenuity, con una masa de 1.8 kilogramos. El 19 de abril de 2021 realizó su primer vuelo histórico, convirtiéndose en la primera aeronave en realizar un vuelo controlado en otro planeta. Ese día, una pequeña pieza de tela del Flyer de los hermanos Wright, el primer avión que voló en la Tierra, viajaba adherida al helicóptero como homenaje simbólico.

Volar en Marte es extraordinariamente difícil: la atmósfera es tan delgada que equivale a estar a unos 30 kilómetros de altitud en la Tierra. Para compensarlo, las hélices de Ingenuity giran a unas 2,500 revoluciones por minuto, muy por encima de las de cualquier helicóptero terrestre.
Originalmente diseñado para cinco vuelos de prueba, Ingenuity superó todas las expectativas. Realizó un total de 72 vuelos, recorriendo más de 17 kilómetros sobre la superficie marciana y alcanzando altitudes de hasta 24 metros. Sus cámaras proporcionaron imágenes aéreas del terreno que ayudaron a planificar las rutas del rover. En enero de 2024, durante su vuelo número 72, sufrió daños irreparables en una de sus palas al aterrizar en terreno irregular y quedó permanentemente fuera de servicio. Pero su legado es indiscutible: demostró que la exploración aérea en otros planetas es posible, abriendo la puerta a futuros helicópteros y drones planetarios más capaces.
La primera vez que se escuchó Marte
Perseverance fue el primer rover de la historia equipado con micrófonos operativos. Lo que captaron fue algo que ningún ser humano había escuchado antes: el sonido real de otro planeta.
Los micrófonos registraron el silbido suave del viento marciano, un sonido más agudo de lo esperado debido a la composición y la densidad de la atmósfera. También capturaron el zumbido de las hélices de Ingenuity durante uno de sus vuelos, permitiendo a los científicos analizar acústicamente el comportamiento del helicóptero en tiempo real. Y grabaron el sonido del láser de SuperCam vaporizando roca, algo que resultó científicamente útil para estudiar la dureza de los materiales.
Escuchar Marte cambió algo en la forma en que percibimos el planeta. Las imágenes lo hacían visual, pero el sonido lo hizo real de una manera diferente, más íntima.
El nombre elegido por un niño de 13 años
El nombre Perseverance no fue elegido por un comité de la NASA sino por Alexander Mather, un estudiante de 13 años de Virginia que participó en un concurso escolar abierto a todos los niños de Estados Unidos. Su redacción argumentó que la perseverancia era la cualidad que mejor representaba tanto al rover como a la especie que lo construyó. Entre más de 28,000 propuestas recibidas, la suya fue la ganadora.
Es uno de esos detalles que recuerdan que la exploración espacial, por más que sea obra de ingenieros y científicos, pertenece a toda la humanidad.
Descubrimientos científicos
Desde su llegada, Perseverance ha realizado hallazgos que están reescribiendo la comprensión científica de Marte. Ha encontrado rocas sedimentarias formadas en presencia de agua, confirmando que el cráter Jezero fue efectivamente un lago durante un período prolongado. Ha detectado moléculas orgánicas en varias rocas del delta, moléculas que no son prueba directa de vida pero sí indican que existieron condiciones químicas compatibles con procesos biológicos. Y ha revelado, mediante el radar RIMFAX, estructuras geológicas bajo la superficie que sugieren que el agua interactuó con las rocas durante períodos más largos de lo que se pensaba.
Cada análisis añade una pieza al rompecabezas de la historia de Marte: un planeta que fue templado y húmedo, que tuvo agua líquida durante cientos de millones de años, y que por razones que aún no comprendemos del todo perdió su atmósfera y se convirtió en el desierto helado y radiactivo que es hoy.
Conclusión
El Perseverance es uno de los logros más extraordinarios de la ingeniería y la ciencia modernas. A 470 millones de kilómetros de la Tierra, este robot sigue explorando un antiguo lago marciano, analizando rocas que se formaron hace casi 4,000 millones de años, mucho antes de que existiera cualquier forma de vida compleja en nuestro planeta.
En cada muestra que recoge y en cada imagen que envía se esconde la posibilidad de responder una pregunta que ha acompañado a la humanidad desde que miramos el cielo por primera vez. Y quizás, en algún lugar bajo el polvo rojo de Jezero, en una roca sedimentaria depositada en el fondo de un lago que desapareció hace eones, la respuesta esté esperando ser descubierta.